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Carta abierta del director de la Casa Museo Negret & MIAMP a la ciudadanía de Popayán

30/10/2011

CARTA ABIERTA DEL DIRECTOR DE LA CASA MUSEO NEGRET & MIAMP A LA CIUDADANÍA DE POPAYÁN

Popayán, 30 de octubre de 2011

«[…] Deseo expresarle mis más altos sentimientos de aprecio, unidos a mi gratitud por que reconocemos en Usted a un amigo y a un aliado en nuestros mutuos esfuerzos por alcanzar la visibilidad y fuerza cultural que tanto necesitamos en nuestro país». Extracto de la carta fechada el 19 de octubre de 2010 en Bogotá, dirigida por la Doctora Mariana Garcés Córdoba Ministra de Cultura de Colombia, al Señor Oscar Esteban Hernández Correa director de la Casa Museo Negret & MIAMP.

El 31 de octubre de 1963, la reconocida crítica de arte colombo argentina Marta Traba (1923 – 1983) -quien ofreció incluso una conferencia sobre apreciación de arte moderno en Colombia el 16 de noviembre de 1967, en el Paraninfo de la Universidad del Cauca en Popayán- fundó luego de librar sendas batallas de carácter político y económico, el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MamBo), una de las primeras instituciones de ese tipo en nuestro país, dedicada a la conservación y la exhibición del arte de vanguardia. Pero la Sra. Traba no lo tuvo fácil: por la precariedad de recursos de los que disponía, aparte de ser su directora, asumió igualmente los roles de curadora, montajista, secretaria, guía, “señora de los tintos”, aseadora, etc. Aunque la empresa a la que se enfrentaba le resultaba extenuante, tenía la plena convicción de estar cumpliendo a través de ese espacio museal, una labor didáctica muy pertinente en el contexto del arte nacional del momento, a la cual según ella, también estaban llamadas diversas personas en otras regiones, que a su juicio, debían abordar la plástica moderna “con inteligencia, estudiándola con disciplina, para así llegar con fervor a la obra misma”; porque creía que toda persona que siguiera ese camino “no cesaría, desde el momento que terminara su primer aprendizaje, de convertirse en elemento activo para la cultura de su país” (Marta Traba, 1957). Fue precisamente esa fe inamovible en la difícil empresa simbólica que desempeñaba, la que la llevó a realizar ese mismo año en “su” museo, una de las primeras exposiciones en suelo patrio dedicadas a la abstracción en Latinoamérica, con obras de Myrna Baéz, Fernando de Szyszlo, Antonio Berni, Carlos Alonso y Alejandro Otero. Como señala su biógrafa, la filósofa argentina Victoria Verlichak en el libro “Marta Traba, una terquedad furibunda” (Ed. Planeta, 2003) “La única garantía que ofrecía a los artistas, era su palabra y eficacia en la devolución de las obras prestadas que provenían de Buenos Aires y de varias capitales de América Latina […] y por eso se sintió tan traicionada cuando un joven vándalo –en señal de protesta- causó daño a seis de las pinturas que componían esa colectiva por ella curada en el naciente museo […]. Indignada y, si la apuraban, sugiriendo paredón para el delincuente, Marta rogó que los expositores no se enterasen del incidente […] y declaró: tenemos que recuperar el prestigio de Bogotá como una ciudad culta”.

A 48 años de ese suceso, hemos vivido con profundo dolor, el lamentable robo de un grabado de Pablo Picasso que formaba parte desde 1994 de la colección pública, del único museo de arte moderno de la ciudad, que desde 1985 -año en que fue inaugurado- administra el Municipio de Popayán, la Casa Museo Negret & Museo Iberoamericano de Arte Moderno MIAMP.

Pero curiosamente, este infausto hecho que hoy nos aflige, dejó en evidencia el profundo cisma existente, prácticamente desde su creación, entre ese importante referente patrimonial “moderno” y un elevado número de ciudadanos y ciudadanas; pues es igualmente triste, que el despliegue mediático desencadenado a raíz de ese execrable robo, haya sido prácticamente la primera y única referencia de la existencia de esa Casa Museo, que muchos payaneses y payanesas han tenido a lo largo de sus vidas, y de la presencia de una obra de Picasso en su colección, “una” de aproximadamente ciento cincuenta de los más representativos artistas colombianos e iberoamericanos correspondientes al período 1940 – 1990.

De acuerdo a lo anterior debemos preguntarnos, ¿Cuál es el problema de fondo?, ¿Qué factores han posibilitado que se genere ese inquietante cisma? La respuesta es sencilla: pocas personas en nuestra ciudad, desde la época del recordado payanés Edmundo Mosquera Troya (su impulsor inicial) y por su puesto de su excepcional benefactor y fundador el gran maestro Edgar Negret Dueñas, se han “aventurado” por vocación, por amor, por convicción; en la tarea didáctica a la que Marta Traba se refería cuando dirigía el Museo de Arte Moderno de Bogotá: conocer y estudiar la riqueza de su colección, para desde una pedagogía activa, lograr que cualquier clase de público pueda llegar con “devoción” a las obras ahí expuestas, para su apreciación y goce estético.

Así, a parte de los heroicos esfuerzos realizados por quienes me precedieron en el puesto de dirección, que lograron garantizar su operatividad mínima durante las dos últimas décadas; en 2008, un grupo de especialistas del ámbito de las artes plásticas y la historia del arte denominado “Precolectivo 5”, integrado por docentes de la Facultad de Artes de la Universidad del Cauca, realizaron el primer ejercicio de concientización de la comunidad, con respecto a su rica colección artística, buscando establecer una saludable y urgente conexión entre “arte” y “vida”, a través de la curaduría denominada “Señalamientos” que formó parte del 41 Salón Nacional de Artistas, y que precisamente surgió del estudio juicioso de gran parte de su acervo escultórico y pictórico por parte de los citados docentes-curadores. De ese acertado trabajo, que incluyó exposiciones callejeras con reproducciones impresas de gran formato de algunas de las obras del MIAMP, un catálogo, diversas conferencias; surgió una atractiva exposición temporal en 2009 en la Casa Museo, denominada “Abstracción geométrica en Iberoamérica”, que coincidió con mi ingreso como director. Dicha exposición, a pesar de las dificultades presupuestales que se debieron sortear para su realización –como sucede con todos y cada uno de los asuntos administrativos por la falta de asignación presupuestal fija-, demostró nuevamente que solo a través del conocimiento exhaustivo de la colección, se podrían ofrecer lecturas curatoriales asimilables por cualquier visitante, fuera este un  niño, un joven o un adulto, con o sin formación académica, sin que esto implicara, sacrificar la calidad del mensaje que se buscaba transmitir a través del dialogo afortunado de las piezas que la constituyeron, todas pertenecientes a la colección del espacio museal que la acogió.

A partir de ese momento, siendo facilitador y testigo excepcional de tan exitosa exposición, comencé a atender desde la dirección de la Casa Museo, todos los frentes que me ha sido posible como su único funcionario: reabrirla al público en 2010; garantizar el permanente mantenimiento de la planta física por parte de la Secretaría General de la Alcaldía; conseguir seguridad privada y apoyo de la Policía de Turismo; divulgación de las actividades culturales que desarrollamos y formación de públicos en la apreciación del arte moderno en Colombia mediante la web 2.0; permanente investigación en el campo de la historia del arte en Colombia en mi condición de académico de la disciplina histórica, buscando comprender los procesos plásticos que dotan de sentido a la colección, con el ánimo de incentivar en los visitantes la apropiación social de ese importante patrimonio artístico; recorridos guiados regulares durante los dos últimos años, ofrecidos a las instituciones educativas que lo solicitan; comunicación de doble vía con la Administración Municipal y el Gobierno Nacional; conservación técnica de la colección en la medida de nuestras limitadas posibilidades, solo lograda en agosto-septiembre de 2011 y realizada por la Universidad Externado de Colombia gracias a la gestión de la Red de Museos del Cauca a la que pertenecemos; presentación en 2010 a la Gobernación del Cauca de un ambicioso proyecto para la restauración de su planta física, que consideró la construcción de la anhelada sala de exposiciones temporales-auditorio; realización igualmente en 2010 de su Plan Estratégico 2011-2015 con asesoría del Ministerio de Cultura; entre otras muchas acciones puntales que han posibilitado su operatividad.

Por tanto, ¿Cuál ha sido mi motivación como director para llevar a cabo todas estas acciones en su mayoría complejas? Sin temor a equivocarme, puedo manifestar que mi gran motivación ha sido el amor que desde muy pequeño he sentido por Popayán –ciudad en la que nací-, por su apasionante historia, por la riqueza patrimonial resultado de su trasegar de siglos y por la fe que siento en su promisorio futuro.

Fue por eso que en 2004 fundé y dirigí como estudiante del Programa de Historia de la Universidad del Cauca, el Grupo Interdisciplinario de investigación PATRIMONIVM, inscrito hasta 2006 ante la Vicerrectoría de Cultura y Bienestar de la misma universidad, para la defensa y promoción del patrimonio local, integrado igualmente por estudiantes de Artes, Ciencias Políticas, Comunicación Social, Literatura e Historia; desarrollando el denominado “Proyecto Sociocultural Pro Restauración Integral Capilla Villa Marista”, el cual buscó recuperar el único templo neogótico que subsiste en la ciudad después del terremoto de 1983 (pues ya desaparecieron la capilla neogótica del Cementerio Central y la iglesia parroquial de Fátima,) para implementar un centro cultural en sus instalaciones, que coadyuvara a su restauración y en el cual la comunidad del Barrio San Camilo (en el que se encuentra ubicada) sería su principal protagonista. Precisamente, gracias a nuestras gestiones ante diversas instituciones, logramos en 2005 que la Arquidiócesis de Popayán se interesara nuevamente por el templo (pues en ese momento dependía del Instituto de Seguros Sociales) volviéndolo a tomarla bajo su cargo, con la promesa de realizar su rehabilitación definitiva para reabrirlo al culto, hecho que hasta ahora no se ha efectuado, permaneciendo en ruinas.

Respondiendo a este mismo propósito en favor de la defensa y promoción de nuestro patrimonio cultural, pero ahora en el ámbito nacional, fui galardonado en 2006 por la entonces Ministra de Cultura Doctora Elvira Cuervo Jaramillo, con una Pasantía Nacional en Medios Audiovisuales en la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano (Bogotá), con el propósito de realizar para el Museo Nacional de Colombia, la primera fase (cine silente 1897 – 1930 aproximadamente ) de una extensa investigación sobre la historia del cine en Colombia, que se convirtió en la estupenda exposición temporal “Acción, Cine en Colombia” realizada en dicho museo entre el 18 de octubre de 2007 y 28 de enero de 2008.

De regreso a Popayán en 2007, fui invitado año tras año desde ese entonces por la dirección de la Casa Museo Negret & MIAMP del momento, a realizar conferencias sobre la vida y obra del gran maestro Edgar Negret Dueñas -a quien admiro sinceramente por sus valores estéticos y personales-, y que me permitieron ingresar en el ámbito de la investigación histórica de su vasta producción plástica, actividad académica que siempre realicé ad honorem, por el simple interés en profundizar mi conocimiento sobre el tema y sobre todo, por servir a mi ciudad. Igualmente, he propendido por mi constante actualización académica en el ámbito museístico, participando en múltiples seminarios y talleres de curaduría, museología, derechos de autor, crítica de arte, web 2.0, entre otros; realizados por el Ministerio de Cultura y la Red Nacional del Museos en diversas ciudades del país.

Y ya como director de la Casa Museo, -reto que asumí en agosto de 2009-, me propuse apoyar en 2010, como parte del equipo de la Coordinación Municipal de Cultura, la creación de nuevos grupos de Vigías del Patrimonio Cultural (aparte de los dos que existían en ese año), siguiendo los lineamientos del programa homónimo de la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura, misión que a pesar de tener buena acogida entre algunos sectores de la ciudad y para la cual me capacité durante ocho semanas mediante el curso virtual “Vivamos el Patrimonio” implementado por El SENA; se vio truncada al tener que asumir la gestión y supervisión diaria durante casi mes y medio, de importantes refacciones en la planta física de la Casa Museo, realizadas con apoyo presupuestal de la Secretaría General de la Alcaldía, a raíz de la conmemoración de los 90 años de vida del gran maestro Edgar Negret Dueñas, obteniendo igualmente para él por solicitud mía, elevada ante la actual Ministra de Cultura Doctora Mariana Garcés Córdoba, la Gran Orden Ministerio de Cultura, que aún no ha sido entrega, a la espera de imponérsela directamente al propio maestro.

Y como eje transversal de todas las acciones y actividades que hemos desarrollado en estos casi dos años de dirección, la seguridad ha sido la gran y constante preocupación, logrando como señalamos antes, la asignación de seguridad privada en febrero de 2010, y el apoyo casi permanente desde mediados de ese mismo año, de un auxiliar bachiller que prestó el servicio de información turística en nuestras instalaciones hasta hace aproximadamente cuatro meses. Igualmente fueron realizados dos estudios de seguridad de las instalaciones de la Casa Museo, uno en 2009 por solicitud mía ante el Comando de Policía Cauca y otro en 2010 por iniciativa de la Empresa Servagro LTDA, que no pudieron ser aplicados en su totalidad por nuestra carencia de recursos propios, pese a mis reiterativas gestiones ante diversos órganos del orden nacional.

Finalmente, ante este doloroso suceso que ha afectado hasta sus cimientos mismos la vida institucional de la Casa Museo, debo reiterar mi rotunda confianza en los resultados de la investigación judicial que adelanta el CTI de la Fiscalía, con el propósito de hallar prontamente el grabado robado y culpar a los responsables del hurto, que dejó odiosamente “mutilada” nuestra colección histórico-artística, puesto que su presencia en la misma, respondía a la intención del gran maestro Edgar Negret Dueñas, de evidenciar su propia pertenencia como escultor abstracto que es, a los grandes procesos de la plástica moderna del S. XX, de los que Pablo Picasso fue su gran impulsor desde su reevaluación de las normas de la perspectiva renacentista que definían la relación del artista con el mundo que le rodeaba, hasta el inicio del accionar de su propuesta cubista, que cambiaría para siempre el panorama del arte mundial; y cuya renovación en el ámbito específicamente nacional, fue agenciada indiscutiblemente por el propio maestro Negret, quien desde su particular reevaluación de la geometría euclidiana que tradicionalmente había definido la producción artística en Occidente, logró instaurar una nueva forma de ver y percibir, permitiéndole desde la abstracción geométrica generar nuevos y ricos significados, en donde la interacción del vació con la materia, marcaron el parteaguas de la escultura en Colombia desde mediados de los años 50’ hasta el presente.

[Firmado]

OSCAR ESTEBAN HERNÁNDEZ CORREA
Director Casa Museo Negret & MIAMP
Institución adscrita a la Secretaría Municipal del Deporte y la Cultura

Información complementaria:

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