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Palabras del director de la Casa Museo Negret & MIAMP, pronunciadas durante la Misa de Réquiem en memoria del gran maestro Edgar Negret Dueñas, celebrada en la Iglesia de San Francisco en Popayán, el 13 de octubre de 2012

15/10/2012

La muy triste y sorpresiva noticia del fallecimiento del gran maestro payanés Edgar Negret Dueñas, acaecida la noche del 11 de octubre de 2012 en la ciudad de Bogotá, ha dejado un profundo dolor y hondo vacío, en todos aquellos que de una u otra forma, hemos trabajado incansablemente y con absoluta convicción, por la preservación y difusión de su importante legado artístico, salvaguardo de manera especial, en la Casa Museo Negret & Museo Iberoamericano de Arte Moderno de Popayán MIAMP, institución museal por él creada.

Sea esta la oportunidad, para ratificar y expresar públicamente nuestras más sinceras condolencias, a toda su familia, amigas y amigos.

El gran maestro Negret, insigne ciudadano y figura preponderante de las artes plásticas del S. XX a nivel nacional y mundial, fue gratamente homenajeado por la Administración Municipal y por la dirección de su Casa Museo, horas antes de su lamentable fallecimiento, el mismo día 11 de octubre de 2012, en conmemoración de sus 92 años de edad, con un emotivo concierto de gala, que tuvo lugar en las instalaciones de su Museo Iberoamericano, y en el que el Ministerio de Cultura de Colombia, hizo entrega de la Gran Orden de esa carta, que le fuera concedida por la Señora Ministra Doctora Mariana Garcés Córdoba, el 28 de septiembre de 2010.

Pese al profundo impacto que esta muy triste noticia nos ha ocasionado, incluso afectándome en mi propia salud con una severa crisis nerviosa, que impidió mi presencia en la mañana de ayer en las instalaciones del museo; he logrado encontrar la fuerza suficiente para en la mañana de hoy, en compañía de sus estimados conciudadanos y conciudadanas, elevar a Dios Todo Poderoso Señor de la Vida, en el marco de esta Santa Misa de Requiem, una sentida plegaria por el eterno descanso del alma de quien fuera, el más importante escultor colombiano de todos los tiempos.

Precisamente, un sinnúmero de grandes momentos de su larga vida, han quedado cuidadosamente fijados –como las láminas de aluminio de sus esculturas- en la memoria de amigos, críticos o historiadores del arte, que han seguido o estudiado su reconocido devenir estético: Su ingreso a la Escuela de Bellas Artes en Cali, en donde se inició en la disciplina escultórica; sus años juveniles en la antigua capital del Gran Cauca, en donde el afamado creador vasco Jorge Oteiza, a su paso por esa ciudad en la década de los 40’ lo puso al tanto de los procesos estéticos que por esa misma época se venían gestando en Europa, bajo el influjo de Alexander Calder, Henri Moore o Constantin Brancusi; su primera estadía en Nueva York a inicios de los años 50’ en donde perfeccionó la técnica del ensamblaje de metales, que resultaría definitoria para la concreción de su geometría sensible; sus múltiples visitas a museos y talleres en París, Barcelona o Mallorca, gracias a las cuales, curiosamente, reafirmó su predilección por el uso del aluminio en contraposición al empleo de los finiseculares materiales propios de la estatuaria grecorromana, medioeval o renacentista; sus primeras individuales en Estados Unidos próximas a los años 60’, que reafirmaron la universalidad de sus afamados pronunciamientos abstractos; seguidamente, el inicio a su regreso a Colombia, de sus series de Edificios, Puentes, Templos, Escaleras, Los Andes, Árboles, Bosques, Metamorfosis, icónicos signos visibles dentro de su vasto universo creativo; el Gran Premio de Escultura David Bright en la XXXIV Bienal de Venecia 1968, otorgado en reconocimiento a su virtuosismo lógico en el manejo de la forma; la beca Guggenheim que en 1975 le puso en contacto con los míticos pueblos indígenas del oeste americano, desde donde tejío una entrañable relación con el horizonte prehispánico que de por sí lo constituyó y definió; los cientos de exposiciones dedicadas a sus obras en diversos países de América Latina, Norteamérica, Europa y Asia realizadas entre las décadas del 80´ y 90’; la fundación en 1985 de su Casa Museo en nuestra ciudad; sus grandes y memorables retrospectivas a finales del S. XX y la primera década del S. XXI…

Querido y siempre recordado maestro Negret: su valioso ejemplo de tenacidad, laboriosidad y persistencia, quedará sin duda alguna grabado perennemente en nuestros corazones; y es desde ya una poderosa motivación para a pesar de su dolorosa partida, continuar trabajando por el fortalecimiento de la muy querida institución museal que lleva su nombre, pues ese el mejor tributo que su amada ciudad puede ofrecerle, para mantener viva su rica herencia artística de la que por fortuna, somos depositarios.

Que los ángeles y santos del cielo, acompañen su tránsito hacia la Casa del Padre; y que la “Mano de Dios” -nombre de unas de sus primeras y más queridas esculturas-, siga guiando nuestro trabajo y el de todas las nuevas generaciones de creadores plásticos de Popayán y el Cauca, que encuentran en su grandilocuente propuesta escultórica, una fuente de inspiración inagotable, para a través del arte, hacer de nuestra región, un territorio de paz y progreso para todos.

Gratitud por siempre, al gran maestro Edgar Negret Dueñas.

OSCAR ESTEBAN HERNÁNDEZ CORREA
Director Casa Museo Negret & MIAMP

Fuente: Oficina de Dirección Casa Museo Negret & MIAMP

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